Hace dos años me preocupaba la gordura que veía diariamente en mi cuerpo. Y es que comía incasablemente, con la voracidad de un náufrago perdido en el océano durante lustros ante un suculento pollo a la brasa. Como no hay plata ni ganas para ir donde el doctor Olaya (cirujano tan concurrido por las estrellas chollywoodenses), decidí ponerme a dieta y dejar de cenar la cantidad digna de un banquete romano que ingería cada noche antes de ver televisión y dormir plácidamente cual hámster.
La dieta funcionó, gracias a Coltzán, de maravillas y desde hace varios meses que he vuelto a mi peso de siempre, así mi familia me diga que estoy muy delgado o que el perro de mi casa me vea como uno de sus huesos. Sin embargo, los demás aspectos de mi vida sedentaria han continuado intactos: veo mínimo 5 horas de televisión al día, igual cantidad de tiempo lo dedico al internet, los fines de semana me la paso jugando con mis videoconsolas... cero actividad física. Bueno, tampoco es que me la pase echado en cama todo el día, también he de salir a cumplir mi rutina diaria de ir a la universidad y luego al instituto de inglés.

Estereotipos... a veces coinciden
Justamente hoy me encontraba en una avenida cercana a la entrada de mi universidad, cuando diviso a unos 10 metros de mí a un compañero de clases. Nos saludamos y le pregunto si está matriculado con H, profesor conocido por ser un nazi de la puntualidad. Me responde afirmativamente. "¡Y qué esperas para correr!" Le digo muy suelto de huesos, con una sonrisa en mis labios como diciéndole "pobre, tendrás que correr como Flash si quieres llegar a tiempo". Sin embargo, la sonrisa no me duró mucho cuando me invitó a seguirle el paso. Pude haberme ahorrado el trajín de hacerlo pues no estoy matriculado con H, pero al ver la expresión de entusiasmo en su rostro, no me quedó más que aceptar su propuesta.
¿El resultado?
Mientras recuperaba el alimento sentado en la acera, le aconsejé a mi amigo que siguiera corriendo, yo me quedaría ahí muchos minutos más. No lo pensó dos veces y su silueta se fue perdiendo en el horizonte matutino universitario. Fue en ese instante en que me puse a reflexionar acerca del escaso ejercicio físico que realizo, que ya me ha pasado factura anteriormente en las fiestas, cuando las chicas me piden que vaya "hasta abajo" y que bueno, si bien las complazco, al día siguiente las piernas me duelen tanto como si hubiera disputado un partido de fútbol contra un equipo africano (ya saben la fama que tienen de foulear fuerte, sino díganle a Luis Ramírez).
Así pues, tal vez me inscriba en algún gimnasio en los primeros meses del 2012, de paso que observo con lujuria endemoniada a jóvenes féminas utilizar sensualmente las máquinas del local (aunque también pueden ser mujeres obesas tratando de bajar kilos inútilmente).
Que la fuerza me acompañe.

Tal vez me inspiren a correr
La dieta funcionó, gracias a Coltzán, de maravillas y desde hace varios meses que he vuelto a mi peso de siempre, así mi familia me diga que estoy muy delgado o que el perro de mi casa me vea como uno de sus huesos. Sin embargo, los demás aspectos de mi vida sedentaria han continuado intactos: veo mínimo 5 horas de televisión al día, igual cantidad de tiempo lo dedico al internet, los fines de semana me la paso jugando con mis videoconsolas... cero actividad física. Bueno, tampoco es que me la pase echado en cama todo el día, también he de salir a cumplir mi rutina diaria de ir a la universidad y luego al instituto de inglés.

Estereotipos... a veces coinciden
Justamente hoy me encontraba en una avenida cercana a la entrada de mi universidad, cuando diviso a unos 10 metros de mí a un compañero de clases. Nos saludamos y le pregunto si está matriculado con H, profesor conocido por ser un nazi de la puntualidad. Me responde afirmativamente. "¡Y qué esperas para correr!" Le digo muy suelto de huesos, con una sonrisa en mis labios como diciéndole "pobre, tendrás que correr como Flash si quieres llegar a tiempo". Sin embargo, la sonrisa no me duró mucho cuando me invitó a seguirle el paso. Pude haberme ahorrado el trajín de hacerlo pues no estoy matriculado con H, pero al ver la expresión de entusiasmo en su rostro, no me quedó más que aceptar su propuesta.
¿El resultado?
Mientras recuperaba el alimento sentado en la acera, le aconsejé a mi amigo que siguiera corriendo, yo me quedaría ahí muchos minutos más. No lo pensó dos veces y su silueta se fue perdiendo en el horizonte matutino universitario. Fue en ese instante en que me puse a reflexionar acerca del escaso ejercicio físico que realizo, que ya me ha pasado factura anteriormente en las fiestas, cuando las chicas me piden que vaya "hasta abajo" y que bueno, si bien las complazco, al día siguiente las piernas me duelen tanto como si hubiera disputado un partido de fútbol contra un equipo africano (ya saben la fama que tienen de foulear fuerte, sino díganle a Luis Ramírez).
Así pues, tal vez me inscriba en algún gimnasio en los primeros meses del 2012, de paso que observo con lujuria endemoniada a jóvenes féminas utilizar sensualmente las máquinas del local (aunque también pueden ser mujeres obesas tratando de bajar kilos inútilmente).
Que la fuerza me acompañe.

Tal vez me inspiren a correr

Puxa... que flojera!
ResponderEliminarMejor un pollito a la brasa y una limonadita especial.
H= "HAROLD" EL NAZI DE LA PUNTUALIDAD =D jaja serio ya se pasaba solo pasaba un minuto y ya cerraba la puerta ¬¬ le cae a pelo ehh! =D morí con el video de los simpsons jaja! EPIC =P Aunque las caminatas son un buen ejercicio...
ResponderEliminarPD: están cheveres las zapatillas de mario bros :P
@Okiperu: Dahh no antojes pues!
ResponderEliminar@Anita: No era para decir nombres pero bueno :P, a caminar nomás :)
Gracias por sus comentarios!
Generación Y, muchos video juegos, internet y televisión. Aún siento el placer de hacer deportes. Soy fanático del basket. Creo que mi generación todavía practica deporte.
ResponderEliminarDeberías hacerlo. Si bien ahora no se "nota" mucho, cuando pasen los años, te pasarán la factura si o si
@Eduardo: Muchos me dicen lo mismo. Pero creo que mi generación no es tanto así, fue más que nada una transición. De cualquier manera, estoy dispuesto a estar en un gimnasio :)
ResponderEliminarGracias por comentar!
Yo ahora estoy a 10 kilos por encima de mi peso( aunque muchos dicen que no parece) pero lo cierto es que la falta de actividad física te toma factura a corto o largo plazo.
ResponderEliminarNo es suficiente dieta. Hay que hacer ejercicio!
A des-flojear se ha dicho =P
la vida sedentaria puede ser tan perjudicial. aprovecha para combatirla ahora que estas joven. te lo dice alguien que si corre mucho sufre de calambres espantosos en las piernas. suerte!
ResponderEliminar@Patty: Si bien estoy en mi peso, no estoy en forma, ese es mi problema :( Y sí, a ver si nos ponemos en el mismo gimnasio pues!
ResponderEliminar@ludobit: Gracias por el consejo amigo, intentaré frenar (en parte) mi sedentaria vida.
¡Gracias por comentar!
siempre dicen que hacer ejercicio es bueno, pero es que cansa y da flojera, no se como algunos lo hacen
ResponderEliminarJajjajaja!!!muy bueno, creo que me lo habías comentando personalmente.
ResponderEliminarTe iba a comentar que la universidad tiene gimnasio, pero si tu objetivo también es "ganarte" con algunos ejercicios que no necesariamente lo realizas tú, es mejor que no vayas, porque por lo que han comentado, a ese gim la mayoría van hombres xD
Yo también tengo que dejar mis golosinas, no solo por lo que engordan, sino porque tengo antecedentes de diabetes en mi familia!!