Para variar un poco... ¡otra entrada sobre mis cortes de cabello!
Recalcaré, con afán dejoderlos ilustrarlos, lo rápido que crece mi negra cabellera. Hace menos de 3 meses que pisé una peluquería por última vez, con un súper corte, pues, como dije en la anterior entrada referente al tema, con tal que mi cabello esté corto no me importa cómo luzca. Pues bien, había llegado la ocasión propicia de cortármelo, ya que veía la sombra de mi cabeza como un cebolla enorme (y recordé rápidamente esta canción de la extinta serie chilena 31 Minutos). Me dirigí hacia la peluquería más próxima a la avenida que cruza con la principal de mi distrito, como para variar el ambiente y el corte.
Recalcaré, con afán de
Sentada en uno de los sillones clásicos de peluquería limeña y viendo la antiquísima televisión del recinto, encuentro a Melissa, la joven cortacabellos que conocí hace casi 1 año. Noté que dos peluqueras más completaban la escena, pero me dirigí con decisión hacia Melissa quien, sin despegar los ojos del aparato antes mencionado, me cedió el sillón.
Aquí quiero hacer un breve paréntesis con la intención de que se entienda mejor la conversación que están a punto de leer. Si repasan la entrada en la cual narro el primer encuentro con Melissa, verán que al final de la misma acabamos "prometiéndonos" una pronta visita. Sin embargo, nunca sucedió pues ella ya no trabajaba en la peluquería en que la vi por única vez por ese entonces. Así pues, el esperado reencuentro se dio de la siguiente manera.
Melissa: ¿Te corto poco o regular? preguntó buscando esa manta cuyo nombre no recuerdo pero sirve para evitar que los cabellos cortados caigan sobre las ropas del cliente.
Edch: Regular.
(5 minutos después)
Melissa: ¿Te dejas crecer el cabello bastante no?
Edch: La verdad no. Hace 3 meses me lo corté por última vez y mira cómo está.
Melissa: Oye - dijo mientras sacaba la máquina - ¿tú no eres... Edwin?
Edch: Pensé que ya no me recordarías, sí, soy Edwin.
Melissa: ¡Vaya! ¡Qué sorpresa! sonrió con sinceridad (no sé cómo es eso, pero déjame decirlo así pues).
Edch: Es que no te encontré en la peluquería anterior...
Melissa: Ah bueno -bajó la voz- aquí me pagan más jeje.
Edch: No afeites mi barba, bájale un poco el volumen nomás.
Melissa: Oh sí, el señor quiere barba - ríe profusamente.
Melissa: Oh sí, el señor quiere barba - ríe profusamente.
Edch: ¡Hey! No te rías pues, me ha funcionado bien.
Melissa: ¿Funcionado bien?
Edch: Para atraer chicas pues - digo alzando las cejas, intentado coquetear estúpidamente.
Melissa: Oh. Si tú lo dices...
(40 minutos después y al menos cuatro clientes que entraron y salieron de la peluquería)
Edch: ¿Ya acabas? O sea, tengo que bañarme todavía y me da frío.
Melissa: Sí sí, espérame pues.
(15 minutos después)
Melissa: Listo, ¿te gusta? -dijo mientras acercó su cabeza a mi cuello, viéndose en el espejo junto a mí.
Edch: Sí, me gusta, gracias- me levanto y limpio mi cara- ¿Son 5 soles cierto?
Melissa: No. Son 6.
Edch: Bueno. Toma -le doy un billete de 10 soles.
(Se va a una habitación por unos segundos)
Melissa: Aquí está tu vuelto - me entrega 4 soles y un papelito-. Nos vemos pronto ah - enfatizó la palabra "pronto".
¿Que qué tenía el papel? Un número telefónico.


asuuuuu 1 hora cortando el cabello y luego papelito con número telefónico... ya la hiciste man, corte de cabello gratis para toda la vida. Piénsalo bien jajajaja.
ResponderEliminarsolo para hacerte acordar que "me debes" la entrada cuando estuviste en Huancavelica.
ResponderEliminarY con lo rápido que me crece, es toda una ganga invitarla a salir de cuando en cuando jajaja.
ResponderEliminarCierto. Tengo el borrador por ahí pero no me convence, voy a dedicarme a él en estos días que no tengo clases.
¡Gracias por comentar, Eduardo!
Tercera y prometo la última que comento en este post: justo tengo escrito algo sobre una situación con una amiga peluquera pero bajo otras "circunstancias" creo que es mi próxima publicación.
ResponderEliminar55 minutos? tan pelucon eres? que bueno que no te toco un peluquero gay jaja. saludos
ResponderEliminar@Eduardo: Esas comillas solo alimentan mi morbo, estaré al pendiente de tu entrada :D
ResponderEliminar@Ludobit: Bueno, por un lado me crece mucho y por otro Melissa se demoraba sobremanera, todo indica que adrede.
Gracias por sus comentarios :D
Jajaja :) tu si ahhh xD
ResponderEliminarA mí me pasó algo parecido, pero con un estilista afeminado de mi barrio. ¡Paso!
ResponderEliminarSaludos.
Mientras leía la entrada estaba escuchando “Yo te esperaré” de Cali y el Dandee y ahhhh fue genial, no sé quién le caía a pelo a quién (si la canción al post o al revés) pero bien escrito Edwin, dinámico e interactivo, me divertí. Me acordé a propósito de una entrada mía en la que también incluyo un papelito: El chico del metropolitano
ResponderEliminarAsí que Edch tiene su jale…(con las peluqueras) xD
¿barba?
ResponderEliminartienes que llamarla :)
jajaja, morí de risa con el comentario de Okiperu
@Anita: Gracias supongo :P
ResponderEliminar@Oscar: Jajajaja qué buena! A tener cuidado para la próxima.
@Paty: Vaya :O Leeré tu entrada :)
@Damian: Sí, barba, a algunas no les gusta, pero son más a las que sí :D
imagino que si empiezan a salir con ella, te ahorraran las visitas a la peluqueria jejeje
ResponderEliminarbien con el jale ah
Vaya... ¿40 minutos en una peluqueria? No podría soportar tanto tiempo.
ResponderEliminarEd! y qué esperas para llamar ah? :P
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