La relación entre la selección masculina de fútbol de mayores de Perú (me molesta sobremanera cuando los medios de comunicación lo simplifican a "selección peruana" como si las otras delegaciones deportivas del país no existieran o importaran) y la afición nacional es como la de una pareja de ex novios que cada cierto tiempo regresan, como si remitirse al pasado sea válido solo para recordar los buenos momentos juntos. La selección peruana- me tomaré la libertad de llamarla así por motivos de espacio y tipeo rápido- vendría a ser el ex novio arrepentido que "florea" a su ex novia fácil de convencer, "Afición", con que "esta vez será diferente" y que ya no cometerá los mismos errores de anteriores ocasiones.
Claro está, Selección no actúa sola, siempre tiene a la mano a la típica amiga sobona que se computa Cupido y que, además, no concibe ni por un segundo el término de la relación entre Selección y Afición. Esta amiga vendría a ser Prensa. Élla arremete con las mentiras de siempre, le recuerda a Afición los buenos momentos vividos con Selección, haciéndole retomar las esperanzas y, aún más, subliminalmente la convence de que no puede vivir sin Selección y que forma parte de ella.
Y cuando pierden, ¿perdemos todos?
Así pues, con tanta carga mediática en radio, televisión, prensa escrita e internet, no extraña que la reconciliación entre Selección y Afición se produzca inevitablemente antes del comienzo de las Eliminatorias (o Clasificatorias como se ha puesto de moda afirmar, como para pensar en clasificarnos y no en eliminarnos) y durante los primeros partidos de dicha competición. Sin embargo, y como es de esperar, al no darse los resultados previstos o fijados por Afición, la relación se rompe por enésima vez y Prensa contraataca arguyendo que la culpa es compartida y que, nuevamente, se le de una oportunidad más a Selección.
¿Por qué será distinto? ¿Por qué tenemos que creer?
Me cansa observar estos sucesos, esa "peruanidad" que brota de la nada, sin base alguna más que las fábulas que nos cuenta la Prensa, me abruma la euforia que emanan los hinchas de la selección con cada gol agónico anotado por la Selección, me causa hasta gracia notar a las personas enfadarse con los jugadores, como si puteándolos cambiarán su forma de jugar. Y aún más, por distracciones tan banales como el deporte rey (en el que nuestro país nunca ha sido nada y no sé por qué nos ufanamos tanto de tener "el buen toque" en nuestros genes), dejamos de lados temas tan importantes hoy por hoy como el caso de la Ministra de la Mujer o sobre la Ley de Consulta Previa a Pueblos Indígenas.
Si tal vez tuviéramos algún sustento histórico lejano o cercano para si quiera poder sentir la posibilidad de que la actuación de la Selección realmente va a ser diferente, nuestras alegrías o angustias serían válidas. Pero no, la Afición se come las frases de jugadores y periodistas. Y son justamente eso, palabras, que, como ya detallé anteriormente, se repiten eliminatoria tras eliminatoria.

Huachafadas diarias
No vean mi postura como un pesimista. Piensen como si estuvieran realmente en una relación amorosa: tras años de decepciones, uno va madurando e impone nuevas reglas y exigencias a sus pretendientes. No caigamos en la mera palabrería sin hechos que la respalden.
Respetémonos primero.
Claro está, Selección no actúa sola, siempre tiene a la mano a la típica amiga sobona que se computa Cupido y que, además, no concibe ni por un segundo el término de la relación entre Selección y Afición. Esta amiga vendría a ser Prensa. Élla arremete con las mentiras de siempre, le recuerda a Afición los buenos momentos vividos con Selección, haciéndole retomar las esperanzas y, aún más, subliminalmente la convence de que no puede vivir sin Selección y que forma parte de ella.
Y cuando pierden, ¿perdemos todos?
Así pues, con tanta carga mediática en radio, televisión, prensa escrita e internet, no extraña que la reconciliación entre Selección y Afición se produzca inevitablemente antes del comienzo de las Eliminatorias (o Clasificatorias como se ha puesto de moda afirmar, como para pensar en clasificarnos y no en eliminarnos) y durante los primeros partidos de dicha competición. Sin embargo, y como es de esperar, al no darse los resultados previstos o fijados por Afición, la relación se rompe por enésima vez y Prensa contraataca arguyendo que la culpa es compartida y que, nuevamente, se le de una oportunidad más a Selección.
¿Por qué será distinto? ¿Por qué tenemos que creer?
Me cansa observar estos sucesos, esa "peruanidad" que brota de la nada, sin base alguna más que las fábulas que nos cuenta la Prensa, me abruma la euforia que emanan los hinchas de la selección con cada gol agónico anotado por la Selección, me causa hasta gracia notar a las personas enfadarse con los jugadores, como si puteándolos cambiarán su forma de jugar. Y aún más, por distracciones tan banales como el deporte rey (en el que nuestro país nunca ha sido nada y no sé por qué nos ufanamos tanto de tener "el buen toque" en nuestros genes), dejamos de lados temas tan importantes hoy por hoy como el caso de la Ministra de la Mujer o sobre la Ley de Consulta Previa a Pueblos Indígenas.
Si tal vez tuviéramos algún sustento histórico lejano o cercano para si quiera poder sentir la posibilidad de que la actuación de la Selección realmente va a ser diferente, nuestras alegrías o angustias serían válidas. Pero no, la Afición se come las frases de jugadores y periodistas. Y son justamente eso, palabras, que, como ya detallé anteriormente, se repiten eliminatoria tras eliminatoria.

Huachafadas diarias
No vean mi postura como un pesimista. Piensen como si estuvieran realmente en una relación amorosa: tras años de decepciones, uno va madurando e impone nuevas reglas y exigencias a sus pretendientes. No caigamos en la mera palabrería sin hechos que la respalden.
Respetémonos primero.

No me gusta el futbol. Me aburre perder 90 minutos de mi vida para ver 1 ó 2 goles. Como le mencioné a Paty una vez, suelo usar esta frase "Más aburrido que partido del descentralizado del futbol peruano". Prefiero ver el basket o el voley donde las situaciones y emociones es de ida y vuelta y nadie está tirándose al piso haciendo hora, botando la pelota a las tribunas o buscándose bronca.
ResponderEliminarComo tú, ya sabía lo que sucedería siempre es lo mismo, así que ni miro los partidos, ni me ilusiona, ni me interesa.
muchas ilusiones, que siempre terminan por los suelos, siempre el hincha se emociona, pero al final nos decepcionan, es la verdad, pero igual seguiran viendo como pierden. El futbol tiene esa magia hipnótica
ResponderEliminarEdch: Bravísimo, por fin alguien puso las cosas sobre el tapete.
ResponderEliminarY con lo de la Selección Masculina de Fútbol de Mayores, no me había puesto a pensar en el asunto. Pero yo lo acepto: El fútbol es lo que más se vende, y la culpa no es de la Prensa, sino de los que lo consumen.
Nuestra relación parece haber quedado tipificada en el amor serrano.
@Eduardo Rodríguez: A mí me gusta verlo, mas no jugarlo. Siempre he dicho que soy un voyeurista del fútbol. Sin embargo, me exaspera ver cómo el peruano promedio se ilusiona y desilusiona en un segundo.
ResponderEliminar@Damian: Cierto. Dentro de un año nuevamente recurrirán a las matemáticas para calcular la posibilidad de ir al Mundial. Es como ver una película malísima una y otra vez, eliminatoria tras eliminatoria.
@Paty: Exacto. Necesitamos autoestima y un poco de raciocinio para darse cuenta de que las cosas no cambian de la noche a la mañana: se necesita de un cambio radical en la federación para creer. Ilusionarse es bueno, vivir ilusionado no.
Bueno, el futbol me llega al pincho. Pero cuando a veces salen bien las cosas, me gusta ver a la gente muy contenta en la calle. Al menos te alegra el día.
ResponderEliminarSaludos.
Hay mucha confianza en esta nueva era, Markarian es un buen DT. Esperemos
ResponderEliminar*Yo paso completamente de cualquier evento deportivo u.u
ResponderEliminar@OKIPERU: Si tan solo esas alegrías fueran duraderas...
ResponderEliminar@Maxwell: Siempre se empiezan las Eliminatorias con confianza, ojalá esta vez sea diferente (aunque ni me importa ya).
@Jesús Lévano: A mí solo me gusta ver tenis :)
peru es asco en el futbol nunca iremos al mundial de brasil 2014
ResponderEliminarJorge: Después de todo, no creo que el "cambio" que tanto se dice en la prensa venga así porque sí. Se necesita de un cambio institucional, desde las bases mismas.
ResponderEliminarGracias por comentar ;)