Había prometido por el twitter y por el facebook de este humilde blog personal que escribiría una entrada acerca de mis aventuras en Moya, pequeño distrito del departamento de Huancavelica. Los días fueron pasando uno a uno, como si de niveles de Tetris se tratasen, vale decir, sin que me percatara de ellos... ya saben: el ajetreo universitario te absorbe irremediablemente y pierdes toda noción temporal, al menos hasta que llegan los exámenes parciales. Y como lo prometido es deuda, he aquí mis peripecias.
El viaje empezó la noche del miércoles 28 de setiembre, en un increíblemente ordenado terminal del distrito limeño de La Victoria. Acompañado yo de un grupo reducido de alumnos, en su mayoría extranjeros, y del profesor, enrumbamos nuestros destinos primero hacia la siempre apasible Huancayo. El trayecto hacia dicha ciudad juneña, al haber sido nocturno, se tornó para mi juicio muy corto, ora por las películas interesantes que transmitían en los televisores del bus (japonesas), ora porque me quedé dormido durante un par de horas cuando menos. Tal es así que no recuerdo haber pasado por Ticlio; recién recobré el conocimiento ya en Huancayo, siendo jueves a las 6 de la mañana.
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| Curioso nombre. Como para viajar tranquilo |
Bajé de muy buen humor mi eximio equipaje y esperé a que mis compañeros hicieran lo mismo. Alrededor de 10 minutos más tarde desayunamos en una carretilla, de esas que pululan en los distritos populosos de Lima en las cuales se expende panes con huevo frito, palta o tortilla y para beber emoliente o maca. Cuando todos estábamos con el estómago lleno, y el corazón contento por implicancia obvia, abordamos una enclenque combi luego de regatear con insistencia el precio del pasaje hasta Moya, nuestro destino final. El trecho hacia Moya fue tortuoso, accidentado, extenso y cansino. Prueba de ello la pueden dar mis compañeros de curso, quienes se sintieron realmente mal, algunos con fuertes mareos y dolores de cabeza insoportables. Incluso este blogger tuvo que recostar su melenuda cabeza en el espaldar del asiento de en frente para atenuar el mareo.
Moya nos recibió con un fortísimo sol que inundaba cualquier rincón del ambiente serrano. Lo primero que hice fue sentarme en una vereda rota, cerrar mis ojos y respirar hondo (aunque con dificultad). Muchos de mis compañeros decidieron emprender una caminata de reconocimiento ya que, afirmaban, "es un pueblo pequeño y en 2 horas podemos recorrerlo completamente". Decliné a su ambiciosa aventura pues aún no me sentía del todo bien como para caminar bajo el infranqueable brillo solar y mi corazón me pedía descansar algunos minutos más.
Un lugareño me recomendó - qué cara habré tenido en esos momentos- tomar un caldo de cabeza concentrado, merced a sus virtudes como revitalizador del cuerpo. Le agradecí de buena gana el consejo, me paré y empecé a caminar un par de cuadras. De pronto, la hasta ahora silenciosa Moya fue invadida por el sonido inconfundible de una banda, signo indiscutible que la festividad de San Miguel, patrón del pueblo, estaba a punto de comenzar.
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| La apacible Plaza de Moya antes de la celebración |
Continuará.



Al leer lo de la carretilla despertó mi apetito xD Me acabo de preparar un pan con mantequilla :P el pan serrano es muy rico. Un viaje es una buena oportunidad de relajarse (a pesar que sea de estudios). Quisiera saber cómo terminaron después dela fiesta patronal xD
ResponderEliminarTransportes apocalipsis. Viaje Seguro ;)
ResponderEliminarMoya, Moya lo recuerdo solo por nombre... debe ser porque está más pegado a Huancayo que a Huancavelica. Pensé que habías estado en la misma capital. Pero vale.
ResponderEliminarAsí es los primeros días te sientes cansado, te pesan las piernas, los piés se te humedecen. Ya luego te aclimatas y te dan ganas de salir por todos lados y de tomarte un calientito con anís najar.
No hay nada como estos pueblitos para olvidarte de la mundana ciudad. Cuando caminaba por villorrios lejanos te juro que ahí el mundo recién estaba empezando. Cuando volví a Lima, de hecho pienso que el mundo está próximo a terminar.
Gracias por postear, supongo que falta una segunda parte.
@Anita: Concuerdo con lo del pan. Jajaja, descuida, ya subiré las demás partes ;)
ResponderEliminar@Eduardo: Y sí. Yo también sentí esa libertad indescriptible en Moya, la tranquilidad te relaja, te hace sentir que la vida es más que preocuparse por el dinero y la adquisición de chucherías tecnológicas.
Descuida, tengo pensado hacer por lo menos tres partes de este viaje.
¡Gracias a ambos por pasarse una vuelta pora quí y comentar!
Oh que bonito, que rico respirar el aire puro de la sierra. El caldo de cabeza es ponedor.
ResponderEliminarQue pendejo ese nombre de APOCALIPSIS x)
Sí, me he matado de risa con la foto. "Apocalipsis", todo un ejemplo de lo absurdo...
ResponderEliminarSaludos,
www.artbyarion.blogspot.com
Yo caí por ahí de casualidad en julio de este año. Bacanes esos pueblitos pequeños, sino fuera por el trabajo me quedaba más tiempo.
ResponderEliminarSaludos.
@Maxwell: Pensé exactamente lo mismo cuando lo vi. Felizmente llegué sano y salvo a Huancayo.
ResponderEliminar@Arion: Dizque los dueños son evangélicos y no se les ocurrió mejor nombre que ese. No sé, ¿éxodo no les parecía idóneo?
@Oscar: Sí. Uno se queda siempre con la espinita de quedarse todo el tiempo posible en esos pueblitos, ya sea por la calidez de la gente o el atrapante paisaje serrano.
¡Gracias por sus comentarios!
jajaja, transporte apocalipsis, qué publicista podría hacerle un comercial con un nombre asi. saludos, edch
ResponderEliminarte acabo de agregar a facebook, no me han contado nada agradablde de Huancavelica.
ResponderEliminar¿fue soroche lo q te dio?
@Ludobit: Y hay nombres más curiosos todavía. El ingenio peruano llega a límites insospechados.
ResponderEliminar@Damian: Gracias, yo también lo acabo de hacer ;)
Pues, fue una especie de soroche, pero solo me duró a lo mucho un par de horas, luego estaba de lo más tranquilo.
¡Gracias por sus comentarios!
dime que no viajaste en Apocalipsis jajaja fuiste por las fiesta costumbrista o porque?
ResponderEliminarEntonces algo les falla a esos evangélicos ...
ResponderEliminar@Pumara: Si bien a la ida no fui en esa empresa, a la vuelta sí. Ajá, fui a la celebración de San Miguel, el patrono del pueblo.
ResponderEliminar@Arion: Al menos llama la atención ;)